CARICIAS USANDO TODOS NUESTROS  SENTIDOS

El sexo sin juegos preliminares es solo coito mecánico y frío, pero un sexo con caricias y besos es otra cosa, sobre todo si se prodigan en las zonas erógenas.
Un par de labios húmedos y puntas de lengua que buscan entrar en contacto, son la antesala de un beso apasionado: las puntas se entrelazan y presionan fuerte a cada instante, buscando introducirse de a pocos en la boca contraria para un contacto más profundo.
De la boca, ve moviéndote  cada vez más hacia el sur, intercalando ligeras presiones, roces, mordisqueos y succiones que dejen los genitales como plato fuerte para el final.
Las caricias, al igual que los besos son un arte aparte. Acompaña los besos en la boca con caricias en el cuello y los ojos cerrados para relajar a tu pareja. Para empezar a calentar el ambiente, dale unos besos y caricias en los lóbulos, el pabellón del oído y detrás de la oreja.
Intercala con caricias en zonas poco exploradas como la parte interna del antebrazo y los codos. De ahí, ve bajando pro su cintura y caderas, tocando con suavidad al principio, para ir aumentando la intensidad. Y en cuanto a tu parte posterior, intenta un parte menos pulposa pero no menos excitante: el hueso sacro, la parte más sensible de la espalda.

El imperio de los sentidos

La sensualidad emana a través de los sentidos y saber cómo explotar su potencial es importante para revitalizar el deseo de tu pareja. Si quieres volverlo loco, es importante que tengas en cuenta lo siguiente:

1. Olfato: el olor natural de una persona puede desencadenar un vivo deseo en su pareja y además define la esencia de cada persona, pero es importante tener en cuenta que los olores fuertes no producen una respuesta positiva en la mayoría de las personas.

2. Oído: hay muchos sonidos que tienen un carácter extremadamente erótico: los gemidos, jadeos e incluso el sonido que produce un beso puede ser suficiente para excitar a tu pareja.

3. Vista: a través de la mirada se pueden expresar todas las emociones posibles y producirlas también, por lo que saber qué efectos producen en las personas es muy importante para la sensualidad.

4. Tacto: a través del tacto exploras el cuerpo de tu pareja y encuentras zonas específicas en las que una determinada caricia puede producir una respuesta inmediata.

5. Gusto: besar es uno de los placeres más grandes de la vida en pareja. El intercambio de afecto que produce un beso es determinante para poner alerta a los otros sentidos. También debes prestar especial atención a tu higiene bucal: una boca mal cuidada o el mal aliento arruinan lo que los demás sentidos logran.

 CARICIAS Y MÁS CARICIAS

 Acariciar es un arte. Es muy importante aprender a acariciarse y a dejarse acariciar. No se debe concentrar únicamente en las zonas erógenas comunes, ya que su piel está compuesta de una infinidad de puntos sensibles que deber descubrir día tras día.

Cabellos El estímulo del cuero cabelludo produce un relax muy placentero al comienzo de la relación.

Orejas El lóbulo de la oreja, la cavidad del pabellón auricular y la zona de detrás de la oreja aumentan su sensibilidad durante la excitación sexual, pero también como prólogo resultan muy sensibles a la estimulación oral.

Ojos Los nervios parasimpáticos de los párpados pueden ser estimulados con algunos besos suaves sobre los ojos cerrados, produciendo una relajación que hace más sensible la relación.

Boca y lengua La sensibilidad de los labios aumenta con la excitación haciéndolos muy sensibles al roce y la caricia de otros labios. La lengua permite un juego activo con las diferentes zonas del cuerpo.

Nuca, cuello y hombros Con las manos o la boca se pueden estimular estas zonas de especial sensibilidad produciendo los placenteros escalofríos.

Zona axilar y cara interna del antebrazo La estimulación manual suave resulta placentera en esta zona, pero siempre que se evite producir cosquillas. Como extensión de la línea mamaria requiere una estimulación muy suave.

Dedos Su receptividad nerviosa es utilizada continuamente para sentir las texturas, formas y rugosidades de las cosas. Esta sensibilidad los convierte en un medio muy adecuado para sentir el cuerpo de la pareja.

Parte interna del codo De carácter secundario y muy lento tiene utilidad en combinación con otras zonas, pero no de forma independiente.

Cintura y cadera Acariciando  suavemente toda la superficie de estas partes se produce una estimulación suave que puede combinarse con otras de mayor intensidad.

Espalda A los lados de la columna vertebral se localizan una serie de nervios que pueden estimularse de forma muy efectiva por medio oral o manual, siempre en sentido ascendente o descendente. Frente al hueso sacro existe una zona más sensible que el resto.

Perineo La zona comprendida entre los órganos genitales y el ano resulta sensible a la estimulación manual.

Ano De gran sensibilidad tanto en el hombre como en la mujer, su estimulación sensibiliza toda la plataforma orgásmica

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 EL CUELLO Y EL PLACER

 

 

El cuello es una zona altamente erógena. Los besos, las caricias y las suaves mordidas en esta zona estimulan sexualmente a increíbles extremos. Aprender a erotizar el área del cuello, la nuca, y detrás de las orejas, es un arte que no debes desconocer…

Hay estudios que demuestran que los hombres que permiten que se les bese en el cuello, especialmente en la nuca, también están dispuestos a recibir este tipo de estimulación en todo su cuerpo.

Procura no hacer cosquillas, pues el erotismo se perderá. Debes encontrar el punto justo entre una delicada caricia y las sensaciones erógenas que puedes producir dedicando tiempo y esmero al cuello de tu compañero/a

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