MASAJES SENSUALES

Pasos para un masaje erótico:

1.- Elige una habitación cálida y cómoda
2.- Desconecta los teléfonos
3.- Coloca unas velas o pon el cuarto a media luz
4.- Una música suave puede ayudar a la relajación
5.- Elige un aceite adecuado: de almendras dulces o de semillas de uva, son una buena elección. Consejo, el de romero es muy estimulante.

 

Masaje Sensual en Pareja y cómo realizarlo:

Que tu pareja se tumbe desnuda en la cama boca abajo de forma relajada. Acomódate sobre sus muslos de forma que no la aplastes.
Besa suavemente su cuello y oreja, mientras frotas tus manos con gotitas de aceite para masaje.
Levántate en forma suave y comienza a masajear sus hombros, deslizando suavemente tus manos por sus hombros hasta el codo.
Dedícate a la espalada, deslízate por su columna suavemente subiendo y bajando, juega con el ritmo, siempre suave.
Utiliza las uñas para la parte de las costillas en forma suave.
Comienza a bajar suavemente por sus caderas, masajea sus glúteos en forma suave.
Baja lentamente a los muslos, tú deberás ir deslizándote a medida que bajas del cuerpo.
Masajea sus muslos, las piernas hasta llegar al talón del pié. Ten cuidado con la planta del pié, es una parte muy sensible y puede desconcentrar el masaje.
Sube nuevamente a su espalda, el masajeado estará bastante relajado, y tendrás que despertarla con besos en el cuello, y masajes más apasionados en sus caderas.
Cuando se ha despertado o te manifiesta un quejido de placer, gírala, y suavemente acaricia su estómago con una mano, con la otra, acaricia sus pechos si es mujer y su pelvis si es hombre, siempre sugiriendo más.
Ahora déjate llevar tras besarla apasionadamente e invítala a que sea masajista para ti.

Técnicas para el masaje
El masaje depende del uso de las manos y los dedos para presionar rítmicamente el cuerpo de la pareja. Lo más importante es mantener un ritmo firme y lento, con suficiente presión, asegurándonos de que las manos se deslicen con suavidad sobre el cuerpo de la pareja, a modo de floración.

Los dedos se pueden mover de diferentes maneras:

- Amasar - Resulta muy útil en las zonas más musculosas como caderas y muslos.  Consiste en levantar, apretar y enrollar la carne entre el pulgar y los dedos de una mano, deslizándola hacia la otra mano.

- Masaje ondulatorio - Se realiza curvando los dedos como en un puño semiabierto, manteniendo la mitad de los dedos presionando la piel, y haciendo pequeños movimientos en círculo. Esta forma es muy placentera si se recibe en los hombros, pechos, palmas de las manos y pies.

- Acción de ventosa  - Los movimientos rápidos y ligeros estimulan y refrescan la piel. Se dan golpes suaves sobre el cuerpo alternando las manos, con los pulgares hacia dentro y los dedos juntos. 

- Golpecitos - Movimientos vigorosos, percusivos y enérgicos, serán utilizados para las áreas carnosas y musculares. Con los puños cerrados, se rebota con suavidad alternativamente el reverso de la mano contra la piel. Es interesante utilizar estos movimientos hacia el final del masaje para excitar a la pareja.

 

Zonas masculinas más sensibles


Los labios son zonas eróticas obvias del hombre y de la mujer que responden al tacto al beso o al lamido. El beso es con frecuencia la primera expresión de amor y sin importar que otra clase de actividades se practiquen, besar seguirá siendo una de las caricias más voluptuosas. 

A los hombres les gusta que se les bese con pasión y casi con seguridad se excitarán si se les besa y acaricia la parte de atrás del cuello, las orejas y los párpados.

La estimulación de las zonas erógenas comienza con las manos y los dedos, pero, por supuesto, todas esas partes reaccionan con mayor intensidad si se acarician con la boca manos y lengua. Además de golpes suaves, palmaditas y fricciones, se pueden utilizar cachetaditas suaves, lo que también agrega variedad a la sensación y a las técnicas de hacer el amor. Los hombres también gozan cuando sus parejas utilizan los pechos y los pezones para golpearlos.

Toda la zona genital del hombre responde al más leve toque, y dentro de esta, hay muchos puntos específicos para ser explorados. El área justo detrás de la raíz del pene puede ser excepcionalmente sensible al tacto, tanto en la erección como al alcanzar el orgasmo. Los testículos son sensibles en extremo y deben ser manipulados con suavidad, ya que lo contrario puede resultar doloroso. Pero sin duda, el pene es la zona erógena más sensible de un hombre, donde siente las sensaciones más intensas y el placer se concentra.

 

 

Zonas femeninas más sensibles

 


El rostro de una mujer tiene varias zonas eróticas que incluyen la línea de crecimiento del cabello, sienes, frente, cejas, párpados y mejillas. En general, las mujeres prefieren las caricias sutiles a que les toquen plena y directamente el rostro. Para la mayoría de ellas, la boca es una de sus zonas más erógenas y puede ser estimulada con rapidez con las yemas de los dedos y besos.

Los lóbulos de las orejas son en extremo sensibles a la excitación y pueden ser acariciados con suavidad. El cuello, en particular la parte posterior, es un área muy sensible, al igual que los costados del cuerpo. La aceptación de besos prolongados en el cuello significa que la mujer esta dispuesta a aceptar besos por todo el cuerpo. Los brazos, axilas, manos, espalda, caderas y el bajo abdomen pueden ser estimulados eróticamente por un amante atento.

El área alrededor del ombligo es muy sensible. La mayoría de las mujeres saborean las caricias realizadas con las yemas de los dedos, labios o pene a lo largo de las piernas y en particular, en el interior de los muslos.

Generalmente los pechos son erógenos en alto grado y desempeñan un papel vital en la excitación sexual. La succión, mordisqueo, lamido, golpe, y el presionarlos con suavidad originará que los pezones se pongan erectos, lo que es una cierta señal de excitación.

El área más erógena de cuerpo de la mujer es el perineo, un área de piel situada entre la vagina y el ano. Tanto los labios exteriores como los labios interiores del área perineal también son en extremo ricos en terminaciones nerviosas y constituyen una gran zona erógena en todas las mujeres experimentadas sexualmente. Sin embargo, el clítoris es la parte sexual más sensible de la mujer y la más fácil de estimular si el hombre aprende a hacerlo con suavidad, destreza y sin precipitación

Las nalgas son otras zonas erógenas con muchas terminaciones nerviosas que pueden ser estimuladas con facilidad por medio de palmadas o fricciones

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